PRINCIPAL --> Yahualica J F Navarro
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Por: JARN
El P. Fr. Antonio Tello, nos trasmite que fueron los religiosos Franciscanos, quienes predicaron y catequizaron a los nativos de esta región. Y entre ellos menciona al P. Fr. Juan de Padilla, a Fr. Antonio de Segovia, Fr. Miguel de Bolonia y que se sabe que derribaron los ídolos y entraron muchas veces a predicar a aquellas gentes.
Pasado el levantamiento de 1541 en que cayó herido de muerte el temible Pedro de Alvarado, en que se congregaron los naturales de la región y entre ellos los habitantes de Yahualica, pasada pues la Guerra del Mixtón, y siendo custodio del convento de Ntra. Sra. de La Asunción de Tetlán, el P. Fr. Antonio de Segovia, llamó con urgencia al P. Fr. Miguel de Bolonia, que se encontraba predicando en la región de Zapotlán y Tuxpan para enviarlo a predicar a los pueblos de Juchipila, Nochistlán y todos los demás que habían sido conspirados en la alteración pasada; y que los asistiese para su consuelo.

Así lo hizo con mucho celo Fr. Miguel de Bolonia y bajó a los indios de las sierras, donde como salvajes andaban por ser chichimecos y con docemil indios fundó el pueblo y convento de san Francisco de Juchipila, desde donde, en el año de 1542 administraba este siervo de Dios, cerca de cincuenta leguas de largo y cuarenta de ancho, a todos los indios que en ellas vivían.
Y recorría estas distancias caminando siempre a pie, con su bordón y un poco de maíz tostado para comer, que éste era el mayor alimento y regalo que usaba para el sustento de su trabajado cuerpo.
Desde este convento de Juchipila, iba a Nochistlán, Jalostotitlán, Teocaltiche y todas aquellas provincias. Es evidente que en este plan de apostolado misional de Fr. Miguel de Bolonia, entraba la catequización y bautismo de los naturales de Yahualica, al fín tan próximo a Nochistlán y tan cercano de Juchipila.

El mismo Fr. Miguel de Bolonia dedicó a San Miguel Arcangel, el Santo de su nombre y lo declaró patrono del pueblo, Llamándolo SAN MIGUEL ARCANGEL DE YAHUALICÁN. Nunca hubo aquí convento de religiosos franciscanos y según parece solo fue por mucho tiempo "Pueblo de Visita del Convento de Juchipila", hasta que en el mismo siglo XVI pasó a la administración del clero secular o diocesano. Así se encontraba ya en el año de 1582 en el tiempo que era gobernador de los naturales de Yahualica, el indio Don Francisco Hernández.

A principios del siglo XVII y debido a las pestes que agobiaron a todos los indios de La Nueva España, este pueblo de Yahualica, estaba casi despoblado, según cuenta el Obispo de Guadalajara D. Alonso de La Mota y Escobar, quien escribía en el año de 1605 que Yahualica tenía cuarenta y seis indios vecinos.

Yahualica, tierra de gente recia, pueblo de canteras rosadas, cuna de personalidades y sementera de vocaciones, se encuentra enclavada en la Región de los Altos de Jalisco.
"Partiendo de Guadalajara, ciudad capital de Jalisco, hacia el noroeste de lo que fue el primer cantón del Estado, cerca del bajo límite septentrional con Zacatecas, Hállase la villa de Yahualica, en comarca flanqueada por asperezas, que desde siempre hicieron difícil su acceso", escribe sobre Yahualica Agustín Yáñez en 1946.
Se trata de un municipio con 580 kilómetros cuadrados colindante al Noroeste con Mexticacán, al Este con Cañadas y Valle de Guadalupe, al Sureste con Tepatitlán y al Suroeste con Cuquío y por el estado de Zacatecas mediante los municipios de Moyahua al Oeste y Nochistlán al Norte.
El municipio está conformado por tres parroquias: Manalisco, Huisquilco y Yahualica, pertenecientes a la Diócesis de San Juan de Los Lagos. Tiene clima templado y está comunicado por carretera con un doble acceso: partiendo a la derecha en Ixtlahuacán del Rio y por Cuquío, se llega a Yahualica; el otro también partiendo de Guadalajara, por Tlaquepaque y Zapotlanejo, "Penetra en la Región de los Altos de Jalisco la tierra colorada y a la vista de Tepatitlán, en el Kilómetro 73 de la carretera a Lagos, hace desviación a la izquierda".

"Pronto alcanza el magnífico descenso al Río Verde; la recia estructura de acero, tendida sobre sus aguas marca simbólicamente la entrada en jurisdicción de Yahualica, muda el color de la tierra, se perfila el horizonte de montañas que forman el escenario; a grandes rectas va devorando la distancia y de pronto, iniciado el kilómetro 134, el camino irrumpe en la ladera, desde donde se mira en su austero carácter el panorama de Yahualica".
En la antigüedad su primitivo nombre fue Ayahualicán o Yahualicán, que castellanizado le llamaron Yahualica. Su vocablo según el historiador Dávila Garibi, se interpreta: "Lugar Redondo" o como quiere otro autor: D. Benito Torres González: "LUGAR JUNTO A LA MESA REDONDA". Está situado a 1880 metros sobre el nivel del mar.
La toponomía de Yahualicán, se descompone así: Yahualiuhqui: Redondo (yahualli o yagual, es el cerco o ruedo que se ponen los indios en la cabeza para colocar el cántaro) y Can: lugar.
Existe la idea desde muy antigüo, que la primitiva Yahualica, estuvo situada en la mesa redonda de un cerro que fue destruido para construir la presa del Estribón, donde encontraron multitud de objetos de cerámica y restos humanos arcaicos.

Yahualica se asienta en estrecha cañada que la oprime de Oriente a Occidente; centa con 35,000 habitantes y en 1878 se le concedió el título de Villa. Agustín Yáñez describiendo la toponomía de Yahualica dice: "La tercera de las calles longitudinales mayores, recibe nombres populares: CALLE DE LA ENTRADA DEL SEÑOR DEL ENCINO… y casi arranca o termina en la Ermita del Señor del Encino, extramuros de la población…"

Desde el siglo XVII, por lo menos, pues en documentos de 1637 (más de un siglo antes de la erección parroquial), el pueblo es nombrado San Miguel de Yahualica. Y en el atrio de la parroquia grabadas a cincel sobre la cantera rosa, se encontraba un emblema que no deben olvidar las nuevas generaciones:
"UN PUEBLO UNIDO POR SIEMPRE ES SOBERANO"

El P. Fr. Antonio Tello asegura en su crónica miscelánea que hacia el año 1164, los indios de la tribu Azteca, o Mexicanos, vinieron del norte de lo que hoy es nuestra República en su peregrinación hacia Tenochtitlán. Que después de hacer asiento en el valle de Teocaltiche, el cual estaba poblado de una nación de indios belicosos llamados tecuexes y después de tener con éstos una fiera batalla, los tecuexes se retiraron a los montes y quebradas arrimadas al Rio Grande (Lerma o Santiago).
Entonces la tribu de los mexicanos pobló Teocaltiche y erigieron otro templo a su ídolo Huitzilopochtli. Teocaltech quiere decir: Pueblo edificado junto al santuario.
Después de esto, pasó adelante a donde están aún poblados los pueblos de Mitic, Xalostotitlán, Mezticacán, YAHUALICA, Tlacotlán… que eran de la nación Tecuexe y escaparon de la derrota de Teocaltiche.

Pasaron más de 260 años, hasta que vinieron los españoles (a la conquista) y asentaron la paz. En la Época Prehispánica estos indios formaron un Tlatonazgo, o señorío independiente al cual se refiere el Lic. Dávila Garibi diciendo que "Al sur de Nochistlán, se extendían los cacicazgos tecuexes de Mexticacán y Yahualica".
Su cacique o reyezuelo, tenía sujetos a su soberanía varios poblados de los más inmediatos como los de Mayonalisco, hoy Manalisco; Acatzico, hoy Acacico; y Ahuitzcolco, hoy Huisquilco (que significa: Lugar situado donde serpentea o hace ondulaciones el río".)
Ningún historiador indica la idolatría de los indios de Yahualica; pero dada su proximidad con Nochistlán donde, como asienta el P. Tello, el dios Huitzilopochtli: "Hizo poblar el pueblo de Nochistlán y edificar un templo en un Peñol rodeado de agua, donde le ofrecieron los sacrificios que les había mandado".
También por esa Región, en Juchipila, era adorado el dios Xochipilzintli, o "dios de las flores", y es de creerse que los indios de tlatoanazgo de Yahualicán, concurrían a tales adoratorios y sacrificios y las figuras de estos ídolos, tan afamados en esta región, se conservarían muy reverenciados en las principales viviendas de los naturales tecuexes yahualitecas.
Se dice que poco antes de la conquista, el tlatoanazgo de Yahualicán, era gobernado por una cacica, que regía habilmente los destinos de su señorío y a la que los yahualitecas amaban y rendían sumisa obediencia.
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