PRINCIPAL --> Fiestas 2002
Image: ninodeflamacordis.jpg
Anterior NIÑO DE FLAMACORDIS Siguiente
Por: Juan A Rubalcava
La Espera

Después de no haber asistido a las fiestas de Yahualica en 10 años, finalmente yo tenía la oportunidad de revivir mis tradiciones. Era el 25 de Septiembre y el niño de Flamacordis estaba listo para hacer su peregrinación al pueblo. Durante los días anteriores al 25 el niño había sido velado por la gente del lugar y sus alrededores en el barrio de San Antonio, muy cerca de La Hermita.

El Momento

Y llegó el momento pleno, la primera peregrinación del mes de Septiembre de las fiestas patronales de Yahualica se hacía presente, la peregrinación del Niño de Flamacordis. El día era soleado y se miraba bastante tranquilo pero el gusto de la gente se reflejaba en todo el ambiente. Las ristras no dejaban de sonar ni los cohetes de subir al cielo anunciando la llegada del niño. Primero llegó al templo la banda de guerra de la Escuela Preparatoria , le precedió la banda de guerra de la Secundaria y por último apareció la banda del Colegio la Paz. Y adentro de una cadena de manos humanas formada por la juventud yahualicense y rodeado de la Banda Municipal del pueblo que entonaba canciones religiosas y entre cientos de personas de fe que venían con él, el niño de Flamacordis se hizo presente.

El Sentir

Se miraba imponente, pues adentro de un altar de cristal transparente la imagen del Niño reflejaba humildad y sus manos que se levantaban a la altura de su corazón invitaban a la oración y a la aceptación. Era el mismo niño de todos los años. Tenía su mirada posándose hacía sus creyentes; le adornaban su pelo largo cayéndole a los hombros y su atuendo entre blanco y crema que acentuaba la capa roja que le rodeaba su hombro izquierdo; así era el niño que era llevado al templo de San Miguel Arcangel. Estaba rodeado de flores, rosas y claveles, y bañado con serpentinas y confeti; era el mismo niño, pero reflejaba una fe y humildad tremenda en este nuestro Año de la Santidad.

La Cultura

Por fin entró el niño al templo, y después precedió la misa. Las peregrinaciones de Yahualica habían comenzado y con ello las fiestas patronales llegaban hasta su máximo apogeo. Era tiempo de celebrar, era tiempo de seguir nuestras tradiciones, y yo como un seguidor más de lo nuestro estaba aquí en Yahualica, dándole gracias a dios por haberme dejado formar parte de los eventos que distinguen mi cultura.

Enlace a los Temas